El dominio masculino y el uso de la violencia en series que circulan de mano en mano

El dominio masculino y el uso de la violencia en series que circulan de mano en mano
Foto: Concortv

Historias sobrecogedoras impresionan a los públicos al ver series extranjeras que circulan de mano en mano.

Pensemos en situaciones y personajes que protagonizan disímiles actos de violencia.

Ante las pantallas, se aprecia, por ejemplo, que él no ha podido controlarse esta vez, tampoco lo logró el día de la fiesta. ¿Por qué ella tiene que vestirse de manera provocadora? ¿Por qué no comprende que debo hacer mi papel de hombre?

Estos hechos, actitudes y posturas son recurrentes en escenas, diálogos, enfrentamientos entre personajes que sufren una y otra vez conflictos similares.

Ninguna conducta justifica el maltrato. El respeto al otro ser humano tiene que perdurar en cualquier época, lugar y situación.

Pensemos:

Manipulaciones y ocultamientos existen para legitimar el dominio masculino y el uso de la violencia como forma de mantener el control sobre lo femenino.

Por eso resulta esencial abordar estas problemáticas desde el arte en cinematografías y audiovisuales. Series extranjeras que se consumen acríticamente presentan problemáticas de violencia de fácil deglución, justificándolas sin generar interpretaciones en profundidad.

Desde el arte se puede alertar, advertir, interrogar: por qué ocurren determinados hechos. Es esencial el análisis del dominio patriarcal asentado y reproducido en una cultura del terror. Esta se devela de diversas maneras nombradas violencia contra la mujer por razones de género.

Las familias cubanas son conscientes de que es una forma particular de violencia. Se analiza en los hogares, entre familiares y amigos. Responde a una violencia machista y en sus manifestaciones más cruentas conduce al feminicidio, a la muerte.

Una de las formas menos identificadas socialmente es la violencia simbólica. Se justifican la agresión, los malos tratos y el acoso disfrazados de expresiones similares: lo cegaron los celos, la pasión, el alcohol y por todo esto perdió el control y la agredió ocasionándole la muerte.

Las perspectivas desde la que se abordan estos temas en muchas series extranjeras no ayudan a problematizar las causas de lo que ocurre y por qué ocurre. Incluso contribuyen a naturalizar los mitos que sostienen las violencias hacia las mujeres y las niñas.

Esos productos comunicativos de fácil deglución lesionan la integridad del ser humano.

Por su enfoque reflexivo, el arte puede adelantar ideas en beneficio del conocimiento social. Incluso socializa lo difícil de comprender al abordarlo de un modo en el que las emociones, las sensibilidades y lo conceptos participen al contar las historias.

Pensémoslo.

Sahily Tabares Hernández

Dra. en Ciencias sobre Arte, periodista cultural y profesora‍ de la Universidad de La Habana.