El escenario audiovisual del siglo XXI
Debido a las tecnologías, contaminaciones estéticas, redes y pantallas y dada la avalancha de nuevos medios y experiencias se transformó el escenario audiovisual del siglo XXI.
Pensemos juntos en el protagonismo que mantiene la televisión en ese escenario. Incluso las redes amplifican, distorsionan o nutren lo que ven o creen ver en la pantalla televisual.
Suelen guionistas y realizadores acudir a narraciones inspiradas en hechos o personajes imaginarios para trasladar auténticas vidas ficcionales a relatos que hacen memoria y permiten conocer y reconocernos en profundidad.
Como institución cultural, la televisión debe compartir ideas y riquezas sensoriales en beneficio del ejercicio de pensar que tanto necesitamos.
Lograrlo requiere ingenio, saberes e investigaciones. Nunca se improvisa.
Pensemos: Los valores culturales, éticos y estéticos no pueden ser solo contenidos para diseminar en cada programa; sin una práctica indispensable y sistemática en la narrativa televisual.
En la era de la comunicación cultural se transmiten conocimientos e innovaciones y rupturas mediante las experiencias de apropiaciones e invenciones de códigos y lenguajes para espectadores diversos.
Ninguno es pasivo. Ya cambió la posición del quien está ante la pantalla. Es un participante activo, hay que tenerlo en cuenta. Él es el protagonista esencial.
Asume y elabora los contenidos desde una dimensión propia.
Pensémoslo.

