Pensar que las músicas cuentan historias
Con la historia de la humanidad surgen los relatos. El cine, la televisión y las músicas son narradores por excelencia.
Pensemos en códigos y mensajes que propician relaciones emotivas al llegar a públicos heterogéneos. En ellos, los lenguajes asociativos de las músicas son fundamentales. Lamentablemente, poco se reflexiona o no tanto, como lo merece, sobre las alianzas entre visualidades y músicas. De ningún modo es suficiente que compositores e intérpretes se distingan por su talento y magisterio. Urge estudiar las connotaciones de las imágenes en función del relato donde palabras y sonidos hablan a quienes ven y escuchan el arte cinematográfico, televisual y las muestras en espacios públicos.
La edición 41 del Festival Internacional Jazz Plaza 2026 consideró los vínculos entre este género y diferentes manifestaciones artísticas. Desde el pensamiento crítico debemos considerar la importancia de ambos nexos con un sentido: tocar el corazón de las personas para interesarlas en aspectos melódicos, armónicos y montajes ricos en oportunas fusiones.
Recordemos: el oído se educa, el gusto se forma. Lo que no se visibiliza no existe. La recreación de ambientes musicales de distintas épocas, la búsqueda de la belleza y la elegancia remiten a raigambres inagotables. Es preciso conocerlas y redescubrirlas.
Pensémoslo al asumir la práctica que, en definitiva, es el criterio de la verdad.

