¿Sigue vigente la fortuna del movimiento filin en Cuba?
La fortuna del movimiento filin es inagotable. Su mayor presencia en los últimos años, se ha manifestado en el bolero. Con este género musical se identifica de manera creciente el legado común de la cancionística en América Latina y el Caribe.
Les proponemos reflexionar sobre como ese legado inscrito en numerosas piezas románticas ha sido representativo del filin, sí, del sentimiento.
Debido a su valor artístico se han convertid esas obras en clásicos internacionales que trascienden las fronteras del continente. Textos sin rebuscamientos formales, hermosos, de ideas, sencillas, nutren ese acervo. Las músicas forman parte de un todo. Es preciso reconocerlo. La comunión de textos y músicas condicionan la calidad de lo que se dice y como se expresa.
Recordemos. Con el resurgimento del bolero desde mediados de los años 80 el estilo del filin ha demostrado una vigencia indiscutible. Comenzó en México, Cuba, Colombia y se extiende por todo el Caribe.
Viajan por doquier las composiciones de inspirados artistas que pertenecen a todos los tiempos.
De ningún modo por azar los más jóvenes intérpretes nutren sus repertorios con clásicos permanentes. En especial, vuelven una y otra vez César Portillo de la Luz y José Antonio Méndez.
Se distinguen por la flexibilidad melódica y una particular retorica interna en la estructura de canciones que le hablan al amor y al ser humano por siempre.
Nos despedimos de este segmento donde sentimos en la conciencia y el alma la valía del filin.

