Su formación martiana lo convierte en ferviente defensor del mejoramiento humano, al reconocer que no somos homogéneos, sino seres donde habitan virtudes y defectos, siendo fuertes y débiles al mismo tiempo.
Su formación martiana lo convierte en ferviente defensor del mejoramiento humano, al reconocer que no somos homogéneos, sino seres donde habitan virtudes y defectos, siendo fuertes y débiles al mismo tiempo.