El 24 de enero de 1897, la maravilla del siglo llegó a La Habana. Un puñado de cortos mudos, proyectados en un local del Prado, marcaron el inicio de una de las cinematografías más vibrantes y complejas de América Latina.
El 24 de enero de 1897, la maravilla del siglo llegó a La Habana. Un puñado de cortos mudos, proyectados en un local del Prado, marcaron el inicio de una de las cinematografías más vibrantes y complejas de América Latina.