Valoración sobre la importancia del 41º Festival Internacional Jazz Plaza
El nuestro es un pueblo musical.
Lo que existe en la base de nuestra rítmica y de nuestros géneros es un entramado polirrítmico afrocaribeño.
Conocerlo en profundidad exige estudios, investigaciones, teorías y prácticas enriquecedoras.
Estas esencias son parte de la edición 41 del festival Internacional Jazz Plaza 2026.
No es por azar que el esperado evento se dedica a la enseñanza artística. Pensar sistemáticamente la formación de los más jóvenes es una prioridad; pues valida metodologías, planes de estudios y la preparación que debe prevalecer en los diseños académicos.
Por estos días, estudiantes y profesores muestran lo aprehendido en las aulas. Es oportuno que el Festival sea acogido en La Habana, Santiago de Cuba, Villa Clara y Holguín donde la enseñanza artística debe mantener el rigor que garantiza la calidad presente y futura de los jóvenes músicos.
Estos nexos estimulan seguir creando rutas para el desarrollo del pensamiento musical cubano.
Ejecutantes consagrados y jóvenes resignifican los valores de esta manifestación artística, su carácter comunicativo y colaborativo de las improvisaciones y el sentimiento de comunidad que genera el gozo y la riqueza en el crear jazzístico.
Pensemos, los lenguajes de las músicas son instrumentos del pensar. Plantean desafíos y exigencias en la era digital. El arte genera infinitas interpretaciones, pero nunca puede perder el espesor intelectual.
El gusto se forma desde edades tempranas. Escuchar y aprehender las calidades jazzísticas estimula a los futuros profesionales.
Lo propicia la edición 41 del Festival Internacional Jazz Plaza, una convocatoria para la superación de todos los públicos.

