Jugar con la literatura: de José Martí a Antoine Saint-Exupéry (+Fotos)

Jugar con la literatura: de José Martí a Antoine Saint-Exupéry (+Fotos)

Bajo el título Jugar con la Literatura: de José Martí a Antoine Sant-Exupéry, este sábado 8 de agosto en El Arca Teatro Museo de Títeres se expusieron los resultados de dos talleres educativos con niños y niñas en el Centro Histórico habanero. El primer resultado fue la puesta en escena de Los zapaticos de rosa, y el segundo: la inauguración de la muestra artística El Principito en multiverso.

Desde 2018, mientras trabajábamos en la revista Opus Habana, habíamos valorado la posibilidad de iniciar un proyecto comunitario para fomentar la sensibilidad artística de niños y niñas en el Centro histórico habanero. Con ese objetivo aplicaríamos una metodología propia que combinara los recursos didácticos de la Educación Artística y de la Educación Patrimonial.

Así nació el proyecto educativo Martí niño, Martí para los niños, cuyos primeros resultados fueron publicados en el número de dicha revista dedicado a la inauguración de la Escuela Primaria Rafael María de Mendive. Entonces trabajamos con los jóvenes instructores de Arte pertenecientes a ese plantel en la concepción de un taller literario y artístico que sentaría las bases para hacer una publicación infantil.

«Ósmosis literaria», llama el profesor Argel Calcines, editor general fundador de Opus Habana, a la relación que podría lograrse entre pedagogos e infantes como mismo había tenido lugar entre el maestro Mendive y su discípulo más preciado: el adolescente José Martí. Los padres debían incorporarse a «jugar con la Literatura» para aprender también de los niños y niñas. Esta idea sería la clave lúdica de una metodología de enseñanza-aprendizaje basada en el trinomio: investigación, acción y comunicación.

Teniendo en mente esa experiencia educativa es que fundamos la Sala Lealtades en El Arca Teatro-Museo de Títeres. No en balde se escogió el nombre de dicho proyecto para la primera exposición artístico-patrimonial en ese espacio museable, otrora despacho personal del Dr. Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad de La Habana.

Inaugurada el 26 de enero de 2024, la muestra Martí, niño, Martí para los niños parafraseaba el título del prólogo que escribiera Emilio Roig de Leuchsenring para la primera edición cubana de La Edad de Oro. De esta manera se rendía homenaje al predecesor de Leal Spengler, o mejor decir: al legado conjunto Roig/Leal.

Junto a títeres-personajes de los cuentos martianos de La Edad de Oro, se aprovechó para exponer el libreto de Los zapaticos de rosa, una versión teatral escrita en 1960 por los fundadores del Guiñol Nacional de Cuba: los hermanos Camejo (Pepe y Carucha) y Pepe Carril. Este último había escrito el guion, de manera que pudiera ser representado en las escuelas primarias, luego de que los infantes disfrutaran su escenificación titiritera.

Proyecto «Lealtades»

A partir de ese mismo guion, durante tres semanas, ahora la actriz Lisette Núñez impartió un taller de verano para la puesta en escena de Los zapaticos de rosa con niños y niñas entre 5 y 10 años de edad. Concebido como módulo didáctico de aquella exposición inaugural de la Sala Lealtades, incorporó a madres y padres que fueron también partícipes de esa experiencia pedagógica. El resultado colectivo se logró como si fuéramos una gran familia.

Paralelamente al taller dramatúrgico, la artista plástica Maité Ávila impartió un taller de habilidad manual que también tuvo como punto de partida una obra literaria: El Principito, de Antoine Sant-Exupéry, al cumplirse este año el aniversario 80 de su publicación en 1946.

El proceso creativo se llevó a cabo combinando la lectura del relato con la confección de sus personajes mediante la técnica del origami. Todo esto se registró audiovisualmente para hacer videos con técnica stop motion. Sus resultados se expusieron en la Sala Lealtades, incluidos los títeres que se fabricaron para  dramatizar la obra literaria en el Jardín de Diana, convertido en una extensión de El Arca.

A continuación publicamos el reportaje gráfico de esta experiencia educativa; en tanto, se prepara un artículo más amplio. ¡Estamos seguros que Emilio Roig de Leuchsenring y Eusebio Leal Spengler hubieran apoyado este proyecto pedagógico comunitario!

Escrito por Lizzett Talavera Calvo; fotos: Losama y LTC

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