La obra del maestro Gonzalo Roig en el patrimonio nacional
El nuestro es un pueblo musical. La cubanía raigal alimenta su historia y los valores identitarios, culturales y artísticos.
A ellos aportan figuras notables que desde el pasado siglo XX continúan siendo referentes vividos.
Evocaremos la estética del maestro Gonzalo Roig, compositor y director de orquesta. Quizás, poco se reflexiona en profundidad sobre sus conocimientos sobre la ciencia orquestal. Estudió la estructura de este formato para conocer las técnicas interpretativas individuales. Conocía los instrumentos, sus timbres y características; son aspectos imprescindibles que se deben dominar en el arte de la instrumentación.
Además, creó un novedoso repertorio autoral integrado por cerca de veinte géneros musicales. Lamentablemente, es poco explorada la diversidad de temas, melodías, ritmos que supo recrear con poéticas bellezas y singularidades creativas.
La estética del maestro Gonzalo Roig, un clásico de renovada presencia en el siglo XXI, se muestra en su pieza más universal elegida por generaciones en diferentes países y épocas.
Se trata de la famosa zarzuela Cecilia Valdés, compuesta en 1932, que cautiva a creadores y públicos. Goza de popularidad; sus exquisitos valores textuales, melódicos y rítmicos resplandecen renovados. La excelencia artística nunca pasa de moda. Es una fortuna cultural; se alimenta desde la academia y durante el quehacer de músicos jóvenes y consagrados.
El libreto de la zarzuela escrito por Agustín Rodríguez y José Sánchez Arcilla que viste la música del maestro Gonzalo Roig aporta realce estético a las presentaciones escénicas sin límites de fronteras. Fue estrenada el 26 de marzo de 1932. Ese día la acogió el emblemático Teatro Martí en La Habana.
También emocionan el buen gusto y la sensibilidad exquisita del artista al componer canciones que hoy forman parte del patrimonio nacional. Sin dudas, Quiéreme mucho es un ejemplo de notoria artisticidad. Al recrearla brillantes intérpretes redescubren la auténtica belleza y el rigor generados por el maestro Gonzalo Roig en su valiosa obra. Hay que disfrutarla, conocerla y transmitirla a las nuevas generaciones. Lo que no se socializa no se aprecia. Pensémoslo.

