Juan Marinello, figura excepcional de la intelectualidad revolucionaria

Juan Marinello, figura excepcional de la intelectualidad revolucionaria
Foto: Trabajadores

Este 2 de noviembre se recuerda el natalicio y la fructífera vida de Juan Marinello Vidaurreta, maestro de la cultura cubana, en esa significación genérica que no solo se incluye al poeta e intelectual, y al profesor sencillo y profundo, sino sobre todo, al guía cuya vida y obra constituyen ejemplo de conducta humana y social, y de servicio inagotable a los intereses y aspiraciones de su pueblo.

El profesor Marinello, como lo llamaban, fue muy preclaro en todas las actividades del pensamiento humano, pero jamás esto le hizo perder de vista el papel rector de la clase obrera en los destinos de la sociedad. Desde temprana fecha el dolor de los trabajadores lo caló muy hondo.

Siempre fue un hombre que se distinguió por la absoluta naturalidad y sencillez con la que era capaz de asumir las tareas más complejas. Muchos valores destacaron en su trayectoria: pensamiento lúcido, ejemplo de conducta cívica, respeto y amor por la cultura. Estuvo presente en importantes momentos históricos, porque fue un ejemplo brillante de la intelectualidad comunista, un consecuente luchador contra el imperialismo, por el progreso social y por la paz.

Mención relevante merece su enfrentamiento al tirano presidente de Cuba Gerardo Machado, su presencia en la guerra civil española, el reclamo de Puerto Rico independiente y la lucha por la paz, hasta acumular una extensa y hermosa biografía.  Dentro de Partido Comunista se desempeñó como un militante abnegado, ninguna misión motivó en él un rechazo.

La presencia de José Martí en la obra de Juan Marinello fue destacada. Consagró tres de sus libros al Apóstol: José Martí, escritor americano; Martí y el modernismo (México, 1958), Ensayos Martianos (Universidad de Las Villas, 1961) y Once ensayos martianos (La Habana, 1965); este último es una nueva edición del anterior con el añadido de cuatro nuevos ensayos. Además, recogió estudios sobre Martí en libros de temática diversa.

Como Rubén Martínez Villena, era un gran poeta de prolongadas vocaciones. Y mucho más, Marinello estuvo presente en México durante la exhumación y cremación de los restos del destacado líder continental, en el acto multitudinario en La Habana del 29 de septiembre de 1933 donde iban a ser depositadas sus cenizas en un túmulo en el Parque de la Fraternidad y que la policía malogró, en la operación que posibilitó que, junto a Ramón Nicolás y Antonio Barreras”, el propio Marinello las ocultara por más de 30 años hasta que después del triunfo revolucionario las entregara al entonces Comandante Raúl Castro Ruz.

Desde entonces, su labor dentro de la Revolución triunfante sería abnegada.  Hoy lo recordamos con gratitud infinita, a 128 de su nacimiento.

Ana Rosa Perdomo Sangermés