Cinco décadas nos separan de aquel 24 de febrero de 1976, en que como homenaje a nuestro Héroe Nacional José Martí, Cuba y su pueblo abrazaron ante el mundo la Primera Ley de la República, norma suprema de esta sociedad y base de un desenvolvimiento superior de la Legalidad Socialista.
Autor: Ana Rosa Perdomo Sangermés
Ya avanza el año del centenario del natalicio de Fidel, un líder genuino de pueblo que inspira siempre por su fuerza moral, por su inagotable herencia cultural y ética, que se volvió semilla fértil en el sentir de millones en el mundo entero.
La valentía y audacia de Fidel Castro son lecciones permanentes. ¡Cómo olvidar que tomó el cielo por asalto en una madrugada de julio con apenas unas pocas escopetas de cazar pájaros para, después del revés, reiniciar la contienda martiana truncada en 1898 por los Estados Unidos y lograr la libertad de los cubanos!
Aniversario 34 del acto de despedida por el Comandante en Jefe Fidel Castro, en el duelo del suboficial Rolando Pérez Quintosa.
Con la explosión de su gran buque de guerra -el crucero acorazado Maine- que estaba fondeado en la Bahía de La Habana, el gobierno de los Estados Unidos puso en práctica el 15 de febrero de 1898, de manera deliberada, una nueva variante de autoagresión que utilizó como arma de guerra.
El amor a la Patria, tan urgente y necesario hoy, es uno de los valores supremos de la sociedad cubana, junto a la identidad y la conciencia nacional.
Esa valoración descansa en sus méritos como combatiente de las tres guerras del siglo XIX (la de los Diez Años, la Guerra Chiquita y la iniciada en 1895).
Desde el 7 de febrero de 1959, apenas un mes y seis días después del triunfo revolucionario, el pueblo cubano consideró a Ernesto Che Guevara como uno de los suyos. El Consejo de Ministros, presidido por el Comandante en Jefe Fidel Castro y reunido en pleno ese día, distinguió al argentino como ciudadano cubano por nacimiento.

