En un escenario mediático dominado por la inmediatez y los nuevos lenguajes, El Caimán Barbudo sigue empeñado en una tarea que asumió desde su génesis: demostrar que el arte y el pensamiento crítico no están divorciados de la vida.
Autor: Lázaro Hernández Rey
Céspedes, el poeta, el dramaturgo, el traductor, el diarista, sigue vivo. No solo como el hombre que dio la libertad a sus esclavos, sino como aquel que, desde la profundidad de su cultura y la sensibilidad de su pluma, soñó y escribió la patria mucho antes de poder fundarla en el campo de batalla.
Nacida en 1915 en San Cristóbal, Pinar del Río, desafió las convenciones de su tiempo para erigir obras que hoy son parte inseparable del paisaje y el alma nacional.
María Teresa Vera, la madre de la trova, una artista que forjó su leyenda no desde el estrellato convencional, sino desde la autenticidad más radical, desafiando con su sola existencia los cánones de su tiempo.
El instructor de arte se concibe como educador profesional, artista y pedagogo que realiza una función socializadora donde combina instrucción con educación. Su labor no se limita a la enseñanza de técnicas artísticas, sino que busca formar una cultura general integral y humanista en la población, contribuyendo al desarrollo social de la nación con la cultura como bandera.
Juan Almeida Bosque encarna la rara unión entre la acción y la creación, entre el firme pulso del mando y la delicada sensibilidad del artista.
Este día celebra mucho más que un aniversario: se festeja la conexión, el acceso a la información y la compañía que este medio ofrece a todos los rincones del planeta.
La huella de Ñico Saquito es indeleble y se extiende a través de generaciones y fronteras. Su influencia sentó bases en lo que hoy se conoce como salsa y timba cubana.

