Juan Almeida Bosque encarna la rara unión entre la acción y la creación, entre el firme pulso del mando y la delicada sensibilidad del artista.
Autor: Lázaro Hernández Rey
Este día celebra mucho más que un aniversario: se festeja la conexión, el acceso a la información y la compañía que este medio ofrece a todos los rincones del planeta.
La huella de Ñico Saquito es indeleble y se extiende a través de generaciones y fronteras. Su influencia sentó bases en lo que hoy se conoce como salsa y timba cubana.
Como señala el crítico de arte e investigador literario Roberto Méndez Martínez: “Dos poetas inauguran nuestra literatura: José María Heredia y Gertrudis Gómez de Avellaneda. A ambos los toca la mayor grandeza: el intentar lo imposible”.
La Jornada Villanueva 2026, que durante todo el mes de enero transformó ciudades y teatros en foros de memoria y creación contemporánea, cierra su telón con un rotundo éxito y confirma la vitalidad, diversidad y alcance nacional del teatro en el mayor archipiélago de las Antillas.
Su obra, partícipe destacada de la plástica cubana del siglo XX, es también un recordatorio de que el arte, en sus manos, fue siempre un acto de fe en la vida y en la dignidad de su pueblo.
Más que un simple ilustrador, José Luis Posada fue un cronista visual, un filósofo del dibujo que, desde su condición de inmigrante devenido cubano por adopción y convicción, supo interpretar las complejidades, contradicciones y esperanzas de su tiempo.
El 24 de enero de 1897, la maravilla del siglo llegó a La Habana. Un puñado de cortos mudos, proyectados en un local del Prado, marcaron el inicio de una de las cinematografías más vibrantes y complejas de América Latina.

