Contra el bloqueo, por el genuino derecho a divulgar nuestro arte

Contra el bloqueo, por el genuino derecho a divulgar nuestro arte
Foto tomada de Granma

Son contundentes los argumentos que Cuba expone ante el mundo sobre los impactos del sistemático recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de los Estados Unidos, que le ha impuesto desde hace casi seis décadas y media.

Con especial énfasis en la hostilidad, sus afectaciones han llegado hasta la cultura cubana y el espíritu creativo de los habitantes de este pequeño pero inmenso país, que se empeña cada día por imponerse al acoso, mostrar su valía humana y ascendente voluntad de superación, lo que nos invita nuevamente a la reflexión, esta vez desde diversas aristas.

¿Acaso nuestros lectores se han preguntado alguna vez cuánto le cuesta a Cuba adquirir una cuerda de violín, o el violín mismo; un piano, unas zapatillas de ballet, una licencia de software…? ¿Cuánto más el mundo podría disfrutar de la rica cultura cubana en todas sus manifestaciones, de no existir el bloqueo de los Estados Unidos? Esas cuentas son difíciles de asumir en un país donde los precios se multiplican entre las líneas de unas leyes que asedian cada iniciativa de subsistencia nacional y donde, a pesar de eso, la cultura está al alcance de todos, como lo concibió el Comandante en Jefe Fidel Castro desde los primeros momentos del triunfo de la Revolución cubana.

Se estima que las afectaciones económicas a los sectores de la música, artes plásticas, literatura, enseñanza artística e industria cinematográfica son millonarias para el país. Toda esa política genocida del imperio comprende severas restricciones en la compra de instrumentos musicales y sus accesorios, vestuarios para la danza, materiales para las pinturas y producción de audiovisuales, libros de lectura y cuadernos pautados, medios que se adquieren a altos precios en el mercado internacional, y a Cuba se le triplica su costo al tener que conseguirlos mediante terceros países.

A ello se suma que la extraterritorialidad de ese bloqueo impide la promoción, difusión y comercialización del talento artístico nacional, lo que ha limitado el disfrute de la música cubana por amplias poblaciones en el mundo. En ese mercado dominan las grandes transnacionales, controladas en lo fundamental por capital norteamericano.

Foto tomada de Ministerio de Cultura de Cuba en X

Los Estados Unidos encabeza el mercado de la industria discográfica a escala mundial, tanto en la venta de soportes físicos como en el creciente comercio digital. Las barreras del bloqueo nos impiden acceder directamente a este mercado y las operaciones realizadas se han hecho a través de terceros. Mientras estén vigentes estas medidas discriminatorias y violatorias de las prácticas elementales del comercio, los empresarios de ese país seguirán mostrando rechazo a firmar contratos con Cuba.

Además, allí está el centro en torno al cual se mueve el mercado de las artes plásticas y aplicadas, y donde se genera el proceso de legitimación del arte a través de importantes eventos y ferias, y mediante las ediciones de las subastas.

En todas las dependencias del Ministerio de Cultura, así como en instituciones adjuntas a este, como la Casa de las Américas, el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, el Instituto Cubano del Libro y las casas disqueras se sienten, cada vez con mayor fuerza, las consecuencias de este vergonzoso asedio contra el pueblo cubano.

Los músicos, los creadores de las artes visuales, los bailarines, los teatristas, los escritores, en fin, la casi totalidad de los artífices cubanos tienen prohibido exponer, vender o presentar sus obras en territorio norteamericano, a pesar de caracterizarse estas por su indiscutible calidad, y a los que han logrado hacerlo, se les niega el derecho de recibir los ingresos pertinentes a sus desempeños ni los relacionados con los derechos de autor.

Como denunciara recientemente ante la 63 sesión del Consejo de Derechos Humanos, en Ginebra, la compañera Marta Bonet de la Cruz, presidenta de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac): “El bloqueo a que nos somete el gobierno estadounidense debe cesar. El arte y la literatura cubanas, reconocidos internacionalmente, y nuestros artistas, tienen también tanto derecho a la libertad de creación como a la vida”.

Ana Rosa Perdomo Sangermés