El combate de Cacarajícara, una de las páginas más gloriosas

El combate de Cacarajícara, una de las páginas más gloriosas

El patriotismo de los cubanos, tantas veces demostrado, se hizo una fortaleza durante el combate de Cacarajícara, en Vuelta Abajo, en la zona más occidental del país. Allí se peleó con denuedo y mucho derroche de valor e intrepidez, lográndose que el 30 de abril de 1896 el enemigo español sufriera una gran derrota y al amanecer del primero de mayo abandonara finalmente el lugar.

El Lugarteniente General Antonio Maceo, poco antes, había dado muestras en las lomas de Tapia de una resistencia extraordinaria, pero con aquel enfrentamiento logró convencer a los españoles de que en vano insistirían en ponerlo en retirada. Era una realidad que la guerra se había expandido a toda Cuba y era propósito de los jefes mambises trazar estrategias de lucha para mantener el Occidente en pie de guerra.

Voces de alegría y victoria se escucharon aquel día en la tropa mambisa. En Cacarajícara, la repercusión de ese enfrentamiento rebasó el marco nacional, creando una situación de disgusto en la administración metropolitana, que se cuestionó muy seriamente la aseveración del Gobernador General Valeriano Weyler (tristemente célebre después por la Reconcentración de que hizo víctima al pueblo cubano), de sacar a Maceo de la región porque ellos contaban con una fuerza superior en soldados y armamentos.

Ese día, Maceo fue el primero que disparó su rifle muy cerca de la avanzada enemiga,  dando inicio al combate. Más tarde se fueron agotando las municiones, pero llegó un oportuno refuerzo: unos 150 hombres bien armados y con los millares de cartuchos salvados de la expedición de la goleta Competitor. Eran los primeros diez mil tiros que recibía Maceo desde que inició la campaña de Pinar del Río.

Las fuerzas cubanas apenas tuvieron algunas bajas, entre ellas la sensible pérdida del coronel Carlos Socarrás, y lograron demostrar, una vez más, la capacidad combativa y entrega de quienes movidos por el sublime ideal de la independencia, eran capaces de borrar cualquier diferencia.

Después de aquella contundente victoria, Maceo siguió operando en el Occidente del país como había acordado con el Generalísimo Máximo Gómez, en reunión sostenida en marzo de ese propio año. La Guerra Necesaria continuaba, prendiendo la llama de la lucha y de la insurrección por todo el país.

Desde entonces, la singular hazaña de Maceo y los patriotas que lo seguían pasó a la historia, no solo como muestra de valentía y heroísmo, sino también como una lección más de las tantas que diera el genio militar brillante del Titán de Bronce, y de la capacidad del Ejército Libertador, a solo tres meses de su salida del histórico Mangos de Baraguá, en el Oriente cubano, a extender la guerra hacia Occidente.

Lamentablemente, Antonio Maceo cayó en combate el 7 de diciembre de ese propio año en Punta Brava, lo cual devino una pérdida irreparable para la causa independentista, pero dejó una huella profunda e indeleble en la historia y en el alma cubana.


El 27 de enero de 2015 el lugar del combate de Cacarajícara fue declarado Monumento Nacional, como testimonio y profundo legado de nuestra historia.

Ana Rosa Perdomo Sangermés