En el Día Internacional de la Infancia, la evocación a Fidel
Ante la adversidad, Cuba hoy también amanece con la genuina sonrisa y la alegría de sus niños, que no puede apagar el Gobierno de Estados Unidos por mucho que se empeñe en agravar las circunstancias bajo el genocida bloqueo económico, financiero y comercial que nos ha impuesto, el cerco energético, los intentos por aislarnos y la amenaza de una agresión militar.
En este Día Internacional de la Infancia, que se celebra cada año en Cuba desde 1963, no faltarán las actividades variadas, tanto culturales como deportivas, al aire libre, para el disfrute sano de los niños en cada comunidad, y los mensajes de solidaridad a los de otras partes del mundo, sobre todo a aquellos su sufren las consecuencias de las guerras, del cambio climático, el hambre y la explotación.
Y hoy especialmente se recordará a Fidel en el año de su centenario, conscientes de la importancia de la Revolución que él condujo al triunfo y de que todo lo que se hace en el país es para mejorar cada vez más la calidad del disfrute de los derechos de la infancia, su protección y cuidado, para que tenga una vida plena y una participación real.
El Comandante en Jefe Fidel Castro dedicó gran parte de su vida y su obra al bienestar de la infancia, como principio fundamental en la continuidad de la Revolución.
En fecha tan temprana como 1960 consideró: “Y en eso es en lo que más debemos pensar: en los niños de hoy, que son el pueblo de mañana. Hay que cuidarlos y velar por ellos como los pilares con que se funda una obra verdaderamente hermosa y verdaderamente útil”, porque “los niños siempre conquistan el corazón de los pueblos”.
El máximo líder además lo explicó ante los pioneros: “…para nosotros, para nuestra Revolución socialista, cada mes, cada día, cada hora, cada minuto, es el mes, el día, la hora y el minuto de la infancia”.

Su legado adquiere hoy extraordinaria vigencia y sus anhelos de bienestar y protección quedaron refrendados recientemente en el Código de la Niñez, Adolescencia y Juventudes, aprobado por la Asamblea Nacional de Poder Popular, después de un amplio proceso de consulta desde la base.
Un texto inclusivo, integral y representativo que refleja sus derechos y perspectivas. Todo ello contemplado en la aprobación anterior de la Constitución de la República y el Código de las Familias.
En el propio año del triunfo revolucionario, Fidel resumía así su preocupación por las simientes de la patria: «¿Qué podemos decirles al pueblo y al mundo?, que como un esfuerzo más de nuestra Revolución, como un esfuerzo más de nuestro pueblo, no quedará un solo niño sin escuela y esto significa el desarrollo de la inteligencia de todos nuestros niños… No quedará un solo talento que no se abra a la luz ni una sola inteligencia sin su oportunidad…»
Y así ha sido, para el bien de los niños y la sociedad, en más de 67 años de Revolución.

