Frank Fernández, icono de la pianística en Cuba, seduce a su público
Como intérprete que domina el instrumento y la emoción del público, el pianista cubano Frank Fernández, Premio Nacional de Música, ofreció un concierto en la Casa de la Cultura del municipio capitalino de Plaza de la Revolución.
Las manos del virtuoso artista parecieron sobrevolar cada tecla para arrancar notas que apelan a la memoria y la sensibilidad, también al cariño de un auditorio que lo agasajó con aplausos y expresiones de “bravo”.
En el recital, expresión de lo mucho que puede sortear el arte en tiempos difíciles, el músico interpretó La tarde y Perla marina, dos joyas de la canción cubana de la autoría de Sindo Garay.
Otras obras calaron con igual sensibilidad en los asistentes: La bella cubana, de José White, y tres piezas de una suite de cinco compuestas por el artista para dos pianos.
A Frank Fernández, según confesó, lo seduce el misterio de la poesía, una expresión del arte que prestigia el Premio Nacional de Literatura Waldo Leyva, quien fue reconocido en la actividad poco antes de deleitar al público con dos de sus poemas.
Como conclusión de este encuentro sublime, el maestro invitó al escenario a su esposa, la chelista Alina Neira, para defender dos canciones con profundo arraigo en el pueblo cubano: los temas de amor de La gran rebelión y Tierra Brava, dramatizados de producción nacional.
La presentación de ambos llegó para confirmar que la música enamora, salva y compromete, y frente a cualquier realidad, una melodía o un verso puede sanarnos el alma.
Fuente: Prensa Latina

