Onelio Jorge Cardoso, buscador de mundos fantásticos
Cultivar la imaginación desde edades tempranas nutre la cultura y la espiritualidad del ser humano. En la literatura cubana descuellan nombres relevantes que la nutren desde mundos fabulosos.
Pensemos junto a ustedes en la virtuosa imaginación del cuentero mayor: Onelio Jorge Cardoso. Lo admirable en su obra, además de su maestría como cuentista y narrador, radica en el privilegio de mantener el concepto de lo imaginario en la memoria colectiva.
Su voz singular, no solo recrea la existencia de campesinos, pescadores y obreros agrícolas; sino que el reclama el derecho de estos hombres al pleno disfrute de realidades contadas por ellos desde su ver y sentir con intensidades propias.
Cómo olvidar su talento al crear a Juan Candela, el cuentero símbolo de la poesía popular.
Es, sencillamente, preciosa esta narrativa: “Tenía la cabeza llena de ríos, de montañas y de hombres. Y Juan Candela narraba cuentos fabulosos increíbles cada noche en aquel escenario improvisado para un auditorio de macheteros.
Para este maestro la poesía y la imaginación son piedras angulares que hacen trascender una verdad surgida de los símbolos y de la capacidad humana para fantasear.
Debe el pensamiento crítico seguir estimulado de manera sistemática la obra del genial escritor. Sus personajes tienen un lenguaje sencillo inspirado en la realidad imaginada. Su cuento El caballo de coral es una obra maestra de la cuentística latinoamericana. Él se inspira en el dilema inseparable de la realidad imaginada y la real creada por la vida.
Existe un pensamiento martiano que valida la inmensidad de Onelio Jorge Cardoso:
“La luz no se ve, y es verdad, como si acabase la luz, se rompería el mundo en pedazos, como se rompen allá por el cielo las estrellas que se enfrían. Así hay muchas cosas que verdad aunque no se las vea. Porque la verdad, sobre todo, se ve con los ojos”.
Volvamos una y otra vez a la huella de Onelio Jorge Cardoso en nuestra existencia.

