Valoración sobre procesos creativos y estética de Aldo López-Gavilán
En Cuba el pueblo es musical.
Compositores e intérpretes consagrados y jóvenes graduados del sistema de enseñanza artística nutren su cultura sin límites de fronteras entre lo culto y lo popular.
Pesemos en la estética del destacado pianista clásico y de jazz Aldo López-Gavilán, un relevante artista que descuella entre los creadores de su generación. Desde edades tempranas se cultivó en el ámbito familiar liderado por los padres: Teresita Junco y Guido López-Gavilán, ambos maestros relevantes.
Cultiva motivaciones y hallazgos durante el quehacer autoral. Para él, la composición funciona al construir una obra desde la improvisación de determinada frase o la idea fugaz de un tema.
¿Cómo lo consigue?
Mediante sus saberes sobre armonía, estructuras de composición, contrapuntos y riquezas barrocas.
Ese acervo requiere estudios, investigaciones y escuchar la música de la manera más orquestal posible. Todo fluye en el Aldo López-Gavilán compositor e intérprete; un talento sensible ante cada proceso creativo.
Le interesa transmitir ideas y que las personas las aprecien. Conciertos, discos, descargas dan fe de la relevancia de un nombre significativo de la música reconocido en los ámbitos académicos nacional e internacional.
Nunca reconoce estancos entre géneros y otras expresiones culturales. Dice: “los músicos clásicos tienen mucho que aprender de los músicos populares y viceversa. Es posible experimentar en todas las vertientes. Lo fundamental es estar bien preparado y saber hacer la música con alma y conciencia.”.
Aldo López-Gavilán prefiere interiorizar lo expresado por Johannes Brahms: “Lo importante no es tener ideas; sino saber cuáles son las que sobran”.
Sabio y oportuno es este concepto que domina el notable y joven músico Aldo López-Gavilán, un referente para los jóvenes pianistas.

