Carta de México, unidad de acciones e ideales
Una extraordinaria alianza revolucionaria y de acción quedaba sellada el jueves 29 de agosto de 1956, cuando finalmente fue redactado y firmado por los jóvenes Fidel Castro -a nombre del Movimiento 26 de Julio- y José Antonio Echeverría -en representación de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU)-, un documento trascendental conocido como Carta de México, que a siete décadas de distancia conserva su plena vigencia.
Fidel había mantenido siempre con José Antonio una sincera comunicación de respeto y afecto. Durante los 53 días que permaneció Fidel en Cuba, desde su salida de prisión por los sucesos del Moncada, mantuvo frecuentes e importantes encuentros con el líder estudiantil universitario. Incluso, éste lo había recibido, junto a su ejecutivo de la FEU, cuando arribaba el tren de Batabanó a su parada final en la Terminal de La Habana, aquel el 16 de mayo de 1955.
Toda esa comunión de ideales y esfuerzos por organizar la lucha para liberar a Cuba se había hecho cada vez más sólida y esperanzadora. Por eso, luego de una jornada previa de intercambio, alrededor de las diez de la mañana del día 29 de agosto, en tierra azteca, se mecanografió el importante documento. Después de una lectura, en la que también participó René Anillo, se añadieron elementos, se corrigieron otros y quedó conformada una nueva versión. Allí mismo fue firmado por ambos jóvenes líderes.
La Carta, que contaba con 19 párrafos, señalaba que “La FEU y el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, los dos núcleos que agrupan en sus filas a la nueva generación (…) han decidido unir sólidamente sus esfuerzos para derrocar a la tiranía y llevar a cabo la revolución cubana”.
Allí se dejaba claramente establecido que agotada cualquier otra posibilidad, la única solución era la revolución, y consideraba propicias las condiciones para ofrecer al pueblo su liberación a través de la insurrección armada, secundada por la huelga general de todo el país.
No se trataba de un documento más, pues cada palabra era herencia de mucho legado histórico, de ahí que definió, señaló los límites y proyectó la unión de acciones e ideales, reafirmando que “la revolución llegaría al poder libre de compromisos e intereses”.
Allí quedaba instituida la coordinación necesaria para la lucha y la unidad de la juventud cubana, en cuanto al programa político, la reivindicación de los derechos del pueblo y el reconocimiento de la juventud cubana por parte de las dos organizaciones, en aras de alcanzar la definitiva liberación del pueblo cubano e impulsar luego las transformaciones de carácter popular que la nación reclamaba. Han transcurrido 70 años de aquel compromiso permanente e indisoluble de la juventud estudiantil cubana, reafirmado luego con su Revolución y con Fidel. La extraordinaria vigencia de la Carta de México radica en su propio contenido y trascendencia, ratificada por esa juventud fidelista y martiana de hoy, contra los partidarios del anexionismo y los enemigos internos, y frente a la injerencia imperialista de la derecha y de la mafia miamense, en medio de la situación que hoy vive Cuba. Es una reafirmación de principios revolucionarios insoslayables y la certeza de que esa juventud, continuadora fiel de aquella, no dejará caer las banderas de la patria socialista.

