Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, quehacer científico de vanguardia

Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, quehacer científico de vanguardia
Foto tomada de Cubadebate

Inmensa es la alegría que muestran hoy los consagrados científicos, tecnólogos y trabajadores del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (Cigb), en la celebración de los 40 años de creada la institución, el 1ro. de julio de 1986, por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro.

Es un día especial de rememoración de los momentos fundacionales y de todo el avance de vanguardia que atesora esta joya científica de Cuba, con el esfuerzo sostenido de sus hombres y mujeres, que han sido reconocidos de manera diversa por estos días y con todo merecimiento, especialmente sus fundadores.

Si queremos conocer algo de su historia, debemos ir un poco atrás, al germen, como motor inicial, que estuvo en el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB), también surgido a instancias de Fidel en 1982. El máximo líder de la Revolución Cubana lo visitaba casi a diario y un día de 1983 llegó con la idea de que Cuba debía contar con un centro de mayores proporciones para el desarrollo de la Biotecnología.

Foto tomada de la ACN

Aquella sabia decisión propició posteriormente que nuestro país concretara un modelo de desarrollo, que ha caracterizado desde entonces a la Biotecnología  cubana y favorecido que, a pesar del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos, esté a la altura de las mejores posicionadas en este campo a nivel internacional.

Los conceptos de trabajo propuestos por Fidel para impulsar y dar solución al desarrollo de los procesos biotecnológicos en el país, permitieron agrupar a los científicos de mayor prestigio y resultados, iniciándose una nueva etapa en la ciencia cubana.

En el Cigb, referente de la comunidad científica, se llevan a cabo las cuatro etapas fundamentales para la realización de un producto: investigación científica, desarrollo tecnológico, producción y comercialización, mediante un esquema integrador de cooperación interno y, desde 1991, con otras instituciones del Polo Científico del Oeste de La Habana, en lo cual fue decisiva la intervención del Comandante en Jefe.

Los especialistas aseguran que al menos un integrante de todas las familias cubanas, se han beneficiado con al menos un producto de la línea médica desarrollada por el CIGB, atendiendo a que está insertada en el diagnóstico, prevención y tratamiento de enfermedades dentro del Sistema Nacional de Salud Pública.

A cuatro décadas de su fundación, esta institución científica de excelencia se inserta en el desafío de la Revolución de seguir construyendo un esquema de desarrollo estratégicamente sustentado en la industria del conocimiento y se ha especializado, para orgullo de todos los cubanos, en una ciencia prácticamente reservada solo a naciones con altos estándares de desarrollo.

¡Muchas felicidades!

Ana Rosa Perdomo Sangermés