José Joaquín Palma: patriota, periodista y poeta de la independencia cubana
José Joaquín Palma Lasso, nacido en Bayamo el 11 de septiembre de 1844, fue una figura cimera del patriotismo cubano y un pilar fundamental en la lucha por la independencia del país caribeño. Su vida, marcada por el ideal independentista, lo llevó a empuñar tanto la pluma como las armas en defensa de la libertad de la Patria.
Su nombre queda inscrito en la historia no solo como un combatiente más, sino como el redactor principal de uno de los periódicos más emblemáticos de la gesta mambisa: El Cubano Libre.
Desde muy joven, Palma mostró una profunda vocación literaria y patriótica. En 1864, ya editaba un periódico de corte nacionalista en su ciudad natal, lo que le valió el cierre por parte de las autoridades españolas. Al estallar la Guerra de los Diez Años, en 1868, se incorporó de inmediato a la insurrección, convirtiéndose en hombre de confianza y ayudante de campo de Carlos Manuel de Céspedes.
Fue en este contexto de fervor revolucionario que Palma bautizó y asumió la dirección del periódico insurrecto, que comenzó a circular el 17 de octubre de 1868, prácticamente bajo las balas en el combate por de la toma de Bayamo y que renaciera durante la Guerra de 1895 gracias a la iniciativa de Antonio Maceo. Desde sus páginas, Palma no solo narró los acontecimientos bélicos, sino que libró una batalla ideológica fundamental a favor de la abolición de la esclavitud, describiendo con vehemencia la penosa situación de la isla bajo el dominio colonial.
La labor de Palma en El Cubano Libre fue un acto de profunda rebeldía que le acarreó persecuciones y, finalmente, el exilio. Su compromiso con la causa independentista quedó también demostrado en actos de valor extremo, como haber sido uno de los primeros en prender fuego a su propia casa durante la quema de Bayamo para que no cayera en manos enemigas. Tras la muerte de su esposa, tuvo que abandonar la lucha activa para hacerse cargo de sus hijos, pero incluso en esa difícil coyuntura, continuó dirigiendo el periódico desde Bayamo.
El destierro lo llevó a recorrer varios países hasta establecerse en Guatemala en 1873. Lejos de su patria, Palma jamás la olvidó y, como diplomático, logró que el Gobierno guatemalteco reconociera la beligerancia de los cubanos. En Centroamérica, su pluma no se silenció; dejó una huella imborrable como poeta, catedrático y periodista, llegando a escribir la letra del Himno Nacional de Guatemala.
Murió en Ciudad de Guatemala el 2 de agosto de 1911, sin haber visto la independencia de su amada Cuba, pero su legado como periodista combativo y patriota de probada nobleza perdura en la historia de su país natal.

