La comunidad científica cubana comparte los sueños de Fidel

La comunidad científica cubana comparte los sueños de Fidel

Con los pilares levantados durante el proceso revolucionario por el Comandante en Jefe Fidel Castro en materia de educación, la ciencia dejó de ser una actividad de élites o de científicos aislados para convertirse en patrimonio del pueblo cubano.

El 15 de enero de 1960, en el Paraninfo de nuestra Academia de Ciencias, el máximo líder de la Revolución proclamó: “…estamos llenando la isla de maestros, para que en el futuro la Patria pueda contar con una pléyade brillante de hombres de pensamiento, de investigadores y de científicos”.

Junto con la creación de universidades y centros de investigación, entre los años 1970 y 1980 surgieron entidades como el Fórum de Ciencia y Técnica, el Movimiento de Innovadores y Racionalizadores, y otras vinculadas con el movimiento obrero y sindical. Ya antes habían sido creadas las Brigadas Técnicas Juveniles.

Todas tuvieron un papel protagónico en la ardua tarea de contrarrestar las negativas consecuencias derivadas del subdesarrollo y del bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos a Cuba.

Mención especial merece el apoyo y la presencia fundacional de Fidel en el surgimiento de diversas entidades de investigación en el campo de las ciencias biomédicas y agropecuarias, entre otras, con una proyección interdisciplinaria y colosal visión de futuro. En ese marco sobresale la creación del Sector Biotecnológico a partir de 1981, cuando su despliegue era monopolizado por países del llamado primer mundo.

Con estas premisas, el Día de la Ciencia Cubana llega hasta nuestros días en reconocimiento a su valioso capital humano, sus significativos aportes al país y el importante desarrollo profesional-científico alcanzado.

Han sido reiteradas las expresiones de reconocimiento a la visión de largo alcance presente en las concepciones de Fidel sobre el rol que debe desempeñar la ciencia en Cuba.

Los objetivos de la Revolución, no solo desde el punto de vista socioeconómico, sino también en materia de justicia social, promueven políticas para el cultivo de las inteligencias y para el desarrollo de la ciencia y del pensamiento.

El Estado cubano no sólo posee conciencia del enorme desafío científico y tecnológico que enfrenta el mundo subdesarrollado, sino que se vienen promoviendo estrategias en los campos de la economía, la educación y la política científica y tecnológica que intentan ofrecer respuestas efectivas a ese desafío.

Ana Rosa Perdomo Sangermés