La imborrable huella de Nicolás Dorr y su obra Las Pericas

La imborrable huella de Nicolás Dorr y su obra Las Pericas
Foto: La Jiribilla

Como verdad de Perogrullo puede afirmarse que, a lo largo de su historia, el teatro cubano ha sabido renovarse, sin dejar de sorprender a sus espectadores. Justamente sorpresa provocó la premier del estreno de Las Pericas, anunciando, al teatro nacional, el nombre de Nicolás Dorr.

El día en que la desaparecida Sala Arlequín estrenó Las Pericas, dio a conocer a la escena de nuestro país el nombre de Nicolás Dorr.

Sucedió cuando recién había cumplido 14 años de edad, siendo parte de los históricos Lunes de Teatro Cubano, en ese escenario.

Así, en la sala que el diseñador y director teatral Rubén Vigón había inaugurado en 1957, se daban a conocer a nuevos autores con obras breves.

Cuentan que Vigón dudó en un inicio sobre la autoría de Las Pericas, pero una larga conversación con el adolescente lo convenció; y la obra, reducidos sus cinco cuadros a tres, se estrenó inmediatamente, lanzando a Nicolás Dorr como el autor del año.

El estreno deslumbró, fascinó y Virgilio Piñera lo calificó como «un nuevo estremecimiento».

La atmósfera de Las Pericas es delirante, emparentada con el teatro de la crueldad, los juegos del absurdo y una dinámica verbal, donde también están presentes la poesía y el musical.

De tal modo, aquella primera obra de Nicolás Dorr resultó el espaldarazo que muchos creadores anhelan, pero también se convirtió en una huella, marcándolo durante su extensa trayectoria como dramaturgo.

Cita en Enciclopedia es una realización de Ignacio Cruz Ortega; en la entrega del sonido Julio Cardet Leyva; la asesora es Mabel Díaz; y en la locución, Marta Ríos y María Ercilia.

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