Niñas y niños en Cuba, el tesoro más preciado
El Día de los Niños en Cuba es una celebración diferente y con matices muy distintivos dentro de todas las festividades. En esta ocasión, ya cercano el centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro, adquiere renovadas motivaciones, al recordarlo como el hombre que siempre tuvo un lugar especial para los niños, pues los veía como la energía, el impulso y la fuerza de la Patria.
Este 19 de Julio es, más que un homenaje, una acción concreta en la toma de su legado para convertirlo en brújula, conscientes de que como él señalara reiteradamente los niños son el futuro, con toda su fuerza y potencialidad.

Así nos pidió, casi desde el mismo triunfo revolucionario «…y en eso es en lo que más debemos pensar: en los niños de hoy que son el pueblo de mañana. Hay que cuidarlos y velar por ellos como los pilares con que se funda una obra verdaderamente hermosa y verdaderamente útil».
Ese mandato de Fidel es la esencia misma de la Revolución y ahí está la misión que corresponde a los cubanos, esa es la obra que debe convocarnos, esa es la hermosa y útil tarea, con la urgencia de nuestra realidad y la esperanza puesta en el porvenir.
Porque la infancia es una etapa fundacional, donde la curiosidad no tiene límites y el aprendizaje marca el rumbo de toda una existencia. Es, sin dudas, una de las etapas más lindas, pero crucial para el desarrollo humano pleno y para la construcción de una sociedad más justa, solidaria y equitativa.
Es imprescindible conocer las formas de pensar y las expectativas de la infancia en Cuba como urgencias de nuestro tiempo, de nuestro contexto, de la obra de la Revolución que ha trabajado teniendo como prioridad su tesoro más preciado, que son precisamente ellos, a pesar del injusto y criminal bloqueo de Estados Unidos, que quiere apagar nuestros sueños de justicia. En esa realidad, ellos son ejemplo de una fuerza que conmueve e inspira.
Y por eso, hay que actuar con mayor eficacia, garantizar que cada política y cada acción esté impregnada de su mirada, que no haya un solo niño o niña sin atención, una voz que no sea escuchada.

Debemos construir con ellos y para ellos un mañana donde la justicia y el amor sean los cimientos, partiendo del respeto a sus derechos refrendados a nivel social en la Constitución de la República de Cuba y, desde hace pocos meses, en el Código de las Familias y el Código de la Niñez, Adolescencias y Juventudes. Importante recordar que hace más de tres décadas y media, Cuba firmó la Convención de los Derechos del Niño como una voluntad política firme y ese camino sigue construyéndose, dentro del proyecto social escogido hace 67 años.
Muchas cosas tienen que celebrar las niñas y niños cubanos en esta jornada, y lo harán en las comunidades y consejos populares, con las presentación de compañías infantiles de baile, danza y teatro, ferias de libros, la presentación de diferentes formatos culturales, entre los cuales se destacan los solistas, payasos, magos y grupos de teatro de pequeño formato, proyección de películas infantiles y otras actividades recreativas y deportivas.

