El humor gráfico como patrimonio cultural cubano
La muestra Con doble sentido, inaugurada en el Museo Nacional de Bellas Artes, constituye un recorrido por más de 60 años de trabajo de Manuel Hernández Valdés, un creador que ha sabido mirar la realidad cubana con inteligencia y perspicacia. A sus 83 años, el artista mantiene una producción activa que combina humor gráfico y pintura, y que ha sido reconocida con tres premios nacionales: Periodismo José Martí (2001), Humor (2006) y Artes Plásticas (2024).
En un trabajo del periódico Granma, publicado este 24 de julio, se precisa que la exposición cuenta con la curaduría de Daisvel Pérez Álvarez, ofreciendo al público la oportunidad de reencontrarse con un referente imprescindible de las artes visuales en Cuba.
La trayectoria de Hernández se vincula estrechamente con la caricatura, disciplina que cultivó desde sus años en Juventud Rebelde, donde fue fundador del suplemento Dedeté en 1969. Su estilo, influenciado por maestros como Juan Padrón y Posada, se expandió a publicaciones como Granma, Bohemia y Palante, regresando con el tiempo a la pintura, pero siempre conservando la impronta humorística que caracteriza su obra. La naturaleza cubana y el imaginario campesino han sido temas recurrentes en sus esculturas, cerámicas y caricaturas, dotando de nuevos significados a lo cotidiano.
El impacto de Manuel Hernández trasciende lo artístico ya que su obra ha contribuido a consolidar el humor gráfico como parte esencial de la cultura cubana, reflejando con ironía y sensibilidad la vida social del país.
Sus piezas forman parte de colecciones nacionales e internacionales, y su sentido del humor ha sido considerado un modelo de lo más significativo en la visión artística cubana. En este sentido, Hernández no solo ha enriquecido el patrimonio visual, sino que también ha fortalecido la identidad cultural de Cuba, convirtiéndose en un puente entre tradición, crítica social y creación contemporánea.

