Vísperas de reeditar lo acontecido hace 72 años, en aquel patriótico 28 de enero de 1953, los jóvenes cubanos toman nuevamente las calles con el fuego de sus ideas antimperialistas, y lo hacen con profundo conocimiento y conciencia de su historia.
Autor: Ana Rosa Perdomo Sangermés
La dolorosa noticia de la muerte de Vladimir Ilich Lenin, acaecida el 21 de enero de 1924, se propagó rápidamente por Rusia y por el mundo entero. Había enfermado por las secuelas de un traicionero atentado a tiros con balas envenenadas y falleció en la aldea de Gorki, a 35 kilómetros de Moscú, el que con todo merecimiento fuera reconocido como el líder máximo de la Revolución de Octubre de 1917 en ese país.
Cada 22 de enero se dedica esta fecha al Teatro cubano y a resaltar lo más relevante de la escena del momento.
José Martí, el Héroe Nacional cubano, dio un valor muy significativo al alcance del verbo y la fundamentación de los hechos.
Importantes logros se muestran hoy como resultado del compromiso de valiosos hombres y mujeres, que entregan a la ciencia diariamente sus brazos, su sudor y su inteligencia, muestra del talento ya acumulado por la sociedad cubana en 66 años de Revolución.
A la distancia de 96 años de su asesinato, el extraordinario joven revolucionario y antimperialista Julio Antonio Mella sigue conmoviendo a su pueblo.
Habían transcurrido apenas ocho días del triunfo revolucionario y de la salida desde Santiago de Cuba, cuando en la capital cubana hacía su entrada, con la Caravana de la Libertad, el Comandante en Jefe Fidel Castro.
En el rescate del imaginario popular resaltan precisamente en esta fecha los festejos del Día de Reyes, una ceremonia en la que se recrea la salida de un Cabildo Afrocubano por las calles de la antigua Villa de San Cristóbal de La Habana.

