Para Martí, más que un maestro, fue un padre, y así lo recuerda el hombre de la Edad de Oro, que “lo quiere como un hijo”. Martí supo, por la boca de su maestro, acerca del mundo antiguo y del moderno, y de los grandes sistemas de pensamiento que el hombre había creado.
Autor: Ana Rosa Perdomo Sangermés
En el Día Internacional del Estudiante se recuerda especialmente al Comandante en Jefe Fidel Castro, quien pronunció en la Universidad de La Habana, uno de sus más significativos discursos, aquel 17 de noviembre de 2005.
Por esa Habana de amores, que es el centro colonial más importante y el segundo más poblado del Caribe, también uno de los más importantes de América, vale la pena seguir batallando contra las huella del tiempo.
Considerado por Mario Benedetti “como uno de los grandes de la novela latinoamericana”, la obra de José Soler Puig siempre nos evoca lo trascendente, que está al alcance de nuestras manos.
En un homenaje al Señor de la Vanguardia, el Comandante Ernesto Che Guevara expresó: “… los que recordamos a Camilo como un ser vivo, siempre nos atrajo más, lo que también a todo el pueblo de Cuba atrajo, su manera de ser, su carácter, su alegría, su franqueza, su disposición de todos los momentos a ofrecer su vida…»
Como lo soñó y deseó el Comandante en Jefe Fidel Castro, el Jardín Japonés del Botánico Nacional luce hoy todo su esplendor.
Bien avizoraron, hace 38 años, aquellos noveles creadores, en su mayoría instructores, promotores y técnicos de la cultura, escritores y artistas, el prometedor camino que seguiría el flujo artístico y literario que emanaba de las mentes jóvenes.
José Martí: “Los misterios más puros del alma se cumplieron en aquella mañana de la Demajagua, cuando los ricos, desembarazándose de su fortuna, salieron a pelear, sin odio a nadie, por el decoro, que vale más que ella; cuando los dueños de hombres, al ir naciendo el día, dijeron a sus esclavos: ¡Ya sois libres!”.

